Lectura Obligatoria

 


La hipertensión gestacional y la preeclampsia son trastornos hipertensivos del embarazo que representan una de las principales causas de morbilidad y mortalidad materna y perinatal a nivel mundial. Se estima que la preeclampsia complica entre el 2% y el 8% de los embarazos globalmente, con una incidencia particularmente alta en América Latina y el Caribe, donde estos trastornos son responsables de aproximadamente el 26% de las muertes maternas.

La hipertensión gestacional se define como la aparición de hipertensión (presión arterial sistólica ≥140 mmHg o diastólica ≥90 mmHg) después de las 20 semanas de gestación en mujeres previamente normotensas, sin presencia de proteinuria ni signos de daño a órganos. Por otro lado, la preeclampsia se caracteriza por hipertensión acompañada de proteinuria o, en ausencia de esta, por signos de disfunción orgánica como trombocitopenia, insuficiencia renal, elevación de enzimas hepáticas, edema pulmonar o síntomas neurológicos. 

La preeclampsia con características severas incluye presión arterial sistólica ≥160 mmHg o diastólica ≥110 mmHg, junto con manifestaciones clínicas graves como dolor de cabeza persistente, alteraciones visuales, dolor epigástrico o disfunción hepática o renal significativa. 

El manejo de estos trastornos depende de la gravedad y la edad gestacional. En casos de preeclampsia sin características severas, se recomienda la vigilancia expectante hasta las 37 semanas de gestación, mientras que en presencia de características severas o eclampsia, se considera la interrupción del embarazo a partir de las 34 semanas. El tratamiento incluye el control de la presión arterial con medicamentos antihipertensivos y la prevención de convulsiones con sulfato de magnesio en casos indicados.

La prevención de la preeclampsia en mujeres con alto riesgo incluye el uso de aspirina en dosis bajas (81 mg diarios) iniciada entre las semanas 12 y 28 de gestación, preferiblemente antes de la semana 16. Además, se enfatiza la importancia de la detección temprana y el monitoreo continuo para reducir las complicaciones asociadas

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