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Lectura 1: Jain V, Munro MG, Critchley HOD. Evaluación contemporánea del sangrado uterino anormal: Sistemas FIGO 1 y 2 (2023)

Este artículo proporciona una revisión detallada y actualizada sobre el abordaje clínico del sangrado uterino anormal (SUA) en mujeres y adolescentes, resaltando la implementación y beneficios de los Sistemas FIGO 1 y 2, diseñados por la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia.

El Sistema FIGO 1, ampliamente conocido como PALM-COEIN, representa una clasificación etiológica estandarizada que divide las causas del SUA en dos grandes grupos: estructurales y no estructurales. Las causas estructurales incluyen Pólipos endometriales, Adenomiosis, Leiomiomas (fibromas) y Malignidad o Hiperplasia endometrial. Por otro lado, las causas no estructurales abarcan Coagulopatías, trastornos de la Ovulación, causas Endometriales (como alteraciones en la hemostasia local), Iatrogénicas (por fármacos o dispositivos) y No clasificadas. Esta nomenclatura no solo organiza el pensamiento clínico, sino que también estandariza la comunicación entre profesionales de distintas disciplinas y regiones, lo que facilita la investigación y la comparación de resultados entre estudios.

El Sistema FIGO 2, por su parte, se enfoca en la cuantificación y caracterización del sangrado menstrual, proponiendo términos precisos como la duración, el volumen y la frecuencia del sangrado. Este sistema busca superar la subjetividad inherente a las percepciones individuales del “sangrado excesivo” y fomentar una medición más objetiva. Para ello, se proponen herramientas como el pictograma menstrual (PBAC), el seguimiento de calendarios menstruales y el uso de escalas validadas.

El artículo enfatiza que el diagnóstico del SUA requiere una evaluación clínica exhaustiva, que incluye una historia médica y ginecológica detallada (edad de inicio, regularidad del ciclo, patrón del sangrado, presencia de dolor, antecedentes familiares o coagulopatías), así como un examen físico completo. Las herramientas de diagnóstico complementarias más utilizadas son la ecografía transvaginal (para evaluar el grosor endometrial, la presencia de masas o anomalías anatómicas) y la histeroscopía, que permite una visualización directa de la cavidad uterina y la toma de biopsias dirigidas.

Además, la lectura subraya la necesidad de educación médica continua para que los profesionales de la salud puedan aplicar de forma correcta y consistente estos sistemas en la práctica clínica diaria. Esto implica actualizarse constantemente en las guías internacionales, dominar el uso de tecnologías diagnósticas y mantener un enfoque centrado en la paciente, respetando sus preferencias y contexto sociocultural.

En conclusión, el uso combinado de los sistemas FIGO 1 y 2 representa un gran avance en la evaluación del SUA, permitiendo un diagnóstico más preciso, una mejor planificación terapéutica y un lenguaje universal para el manejo de esta condición común en ginecología.

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